Febrero 2016 – Restaurante Membibre

  • Lugar: Restaurante Membibre, c/ Guzmán el Bueno, 40membibre
  • Fecha: 25/02/2016
  • Hora: 21:30
  • Asistentes: Angulo, Gumi, Juan, José, Pepe, Juanle, Iker, Turi, Orio, Txomin y Joseba.
  • Ausentes: Chino, Alberto, Paulino, Iñigo
  • Redactor del acta: Joseba.
Menú preparado por Manolo (no tuvimos que pensar nada):
  • Tortilla de patatas
  • Tartar de pulpo
  • Ensalada de txangurro
  • Carabineros a la brasa
  • Tataki de atún con guacamole (mención)
  • Barriga de atún (*)
  • Lamprea con manzana asada y arroz (*)
  • Bacalao al pil-pil (*)
  • Terrina de cordero (*)
  • Vaca con patatas fritas y asadas (mención)
Postre:
  • Soufflé (*)

Vinos:

  • Blanco:
  • BRACAMONTE, D.O. Rueda (uva verdejo 2015), 3 botellas
  • Tinto:
  • CYAN 8 meses. D.O. Toro (uva tinta de Toro, 2010), 5 botellas

Cafés, chupitos y copas

 Precio:

71,50 euros / menú. Pusimos 75 cada uno, más 5 € adicionales que pone Txomin (de lo que le sobra de la recaudación de los delantales y placa, ya que varios le dan 10 € en lugar de los 7,43).

Previo:

Nos fuimos acercando al Membibre un poco antes de la hora convenida, unos directamente y otros con escalas previas. Pero, salvo Txomin que llegó cuando ya estábamos todos aposentados en la mesa (ya nos tenía preocupados, más que nada porque era el que traía la placa y los delantales), para las 21:30 estábamos todos tomando una cerveza en la barra del establecimiento.

Cena:

Tal y como habíamos convenido, celebramos el homenaje gastronómico de febrero en Membibre, para cumplir un doble objetivo: felicitar a Manolo por su cumpleaños y, principalmente, obsequiarle la placa que habíamos preparado para él y su restaurante. Por lo tanto, la celebración de aniversario (en Or-dago a partir de ahora y que este año hemos retrasado a marzo) de este año fue especial.

La cena ya empezó con polémica. Tras los comentarios sobre las ostras de Navidad y el rechazo que habían generado en gran parte del colectivo, le sugerí a Txomin (a la sazón organizador del evento) que pidiera a Manolo que no las pusiera. Y las sustituyó por tortilla de patatas (que le sale genial), pero eso sí, tuvimos que escucharle la bronca «quién ha pedido tortilla, por Dios, qué pasa con las ostras,…».

Lo cierto es que los primeros platos, si bien estaban buenos, no nos evocaban los recuerdos incomparables de otras jornadas en este templo. Pero todo cambió a partir del tataki de atún, en una secuencia de platos excelsos: la barriga de atún, con una salsa estupenda; qué decir de la lamprea (algunos la esperábamos con deleite aunque es cierto que hay algún despistado al que no le hace gracia el plato) y del bacalao; si bien, el asterisco unánime fue para la terrina de cordero. Y el colofón de un soufflé magnifico.

En cuanto al vino, el ya «clásico» Cyan y el blanco Bracamonte acompañaron la cena de manera adecuada.

Si bien la cena fue abundante y deliciosa, lo importante de la noche vendría al final. Pasadas las 12, ya siendo fecha del cumpleaños de Manolo, nos ataviamos con sendos delantales a la espera de que viniera Manolo. En ese momento, le cantamos el cumpleaños feliz (a la postre, lo único que cantamos esa noche) y le hicimos entrega de su delantal y la placa, y nos sacamos unas cuantas fotos conmemorativas del momento. Le hizo mucha ilusión, y la placa fue colocada inmediatamente en la vitrina del local.

Tras despedirnos de Manolo, nos quedamos degustando unas copas en la mesa, antes de retirarnos a descansar.

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