Enero 2019 – Taberna El Zorzal

  • Lugar: Taberna El Zorzal, c/ Santa Clara, 10
  • Fecha: 29/01/2019Zorzal
  • Hora: 21:30
  • Asistentes: Jose, Joseba, Txomin, Angulo, Orio, Gumi, Iker, Paulino y Pepe
  • Ausentes: Alberto, Turi, Iñigo, Juanle, Juan y Chino
  • Redactor del acta: Txomin

Menú:

  • Migas de pastor, patata ahumada y torrezno (Aperitivo)
  • Croquetas artesanales de jamón
  • Huevo frito de corral, patata ahumada y boletus
  • Flor de alcachofa, brandada, esponja de ajo y perejil
  • Arroz meloso de carabinero
  • Callos a la madrileña
  • Rabo de toro deshuesado y glaseado, chirivía y verduras
  • Torrija brioche empapado en nata y huevo caramelizado con helado de galleta

Vinos:

  • Tinto: Algueira DO Ribera Sacra (4 botellas)

Agua,  Cafés / infusiones

 Precio: 450 euros (50 por cabeza). Ponemos 50 y dejamos propina variada (la que consideró cada uno, que fueron unos 15€ en total)

Previo:

Hubo un previo organizado por Gumi, gran conocedor de esta zona, al que acudieron Angulo y Paulino. El resto fue llegando de forma escalonada directamente al restaurante. Alberto fue baja de última hora por enfermedad.

Cena:

Creo que habría que comenzar por la incógnita de como elegí el restaurante, ya que solo comenté que aplique una variante del “Big Data manual” que aplica Juanle a la hora de hacer las selecciones. La historia es un poco tonta, simplemente, de un tiempo a esta parte, subo a mi Instagram las fotos de las cenas, algo que provoca que varios restaurantes sigan mi cuenta esperando un “follow back” (“devolver el seguimiento”, para quien no esté muy puesto en el tema de las redes sociales). De ahí, vi un par con buena pinta y finalmente me decanté por esta Taberna El Zorzal.

En un principio, fue algo caótico, ya que aunque había apalabrado un menú cerrado de 50€ con vino incluido, dejando libertad absoluta a la confección del menú, se mostraron algo inseguros a la hora de guiarnos por su carta, que finalizo en una variante del menú degustación que tienen normalmente preparado para las cenas.

El vino, que también participó del caos anterior, finalmente fue un correctísimo Algueira Joven 2017, que contaba con el respaldo de Orio.

Tras un espacio de tiempo mayor del deseado, empezaron a llegar los platos, comenzando por unas migas de pastor, patata y torrezno, servidas en vaso pequeño, que estaban tremendas, y que dejaban con ganas de más. A la par llegaban también unas suaves croquetas caseras, de jamón, único plato que se sacó a compartir, ya que el resto fueron raciones individuales.

Comenzaron los platos principales con el huevo con patata ahumada y boletus, que originalmente iban a ser “lengua de vaca”, otra variedad de setas, y que provocaron en Pepe cierta aversión, al pensar que era literalmente lengua de vaca. Un plato que entraba tanto por la vista como por el olfato y del que se disfrutaba bastante.

A continuación llegó la flor de alcachofa, sobre una suave brandada de bacalao, plato en el que destacaba una especie de torrezno hecho con la piel del bacalao que nos dejó asombrados. Este plato tuvo una tentativa de asterisco que no llegó a buen puerto.

Siguió un arroz meloso de carabinero cuya particularidad era que le carabinero venía en carpaccio sobre el arroz meloso. Otro placo correcto y curioso.

Los callos nos sorprendieron positivamente, con el punto justo de picante. No estaban al nivel de otros que hemos probado en varios sitios, pero la verdad es que no desmerecían en absoluto.

El plato final, el rabo de toro, quizás fue el que menos destacó. Pese a que estaba muy rico, fallaba en ejecución, ya que el glaseado dejaba un poco tieso el rabo deshuesado, y el acompañamiento de verduras no estaba al nivel de otros platos.

Para cerrar, una torrija brioche correcta también, pero sin llegar al nivel de Conlaya, por ejemplo.

Los cafés e infusiones varios para cerrar una cena, que rozó un gran nivel general, aunque no se llevó ningún asterisco.

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