Resumen 2012

Otro año más consolidando un proyecto de éxito, como lo demuestra el hecho de la inagotable cantera de nuevas incorporaciones. Este año, hemos tenido algunas “bajas” (Samuel ha pasado a modo “excedencia” y Juan ha faltado a la mitad de las citas por sus obligaciones en Valladolid) que se han compensado con la presencia frecuente de Iñigo, la vuelta a Madrid de Juanle y la incorporación a final de año de un tercer Iñigo (cuya incorporación oficial se formalizó en febrero de 2013).

En el ámbito social, si bien en 2011 Angulo fue protagonista con sus andanzas sentimentales, el gran protagonista de este año fue Chino, con su “pasión canaria” (que continua para regocijo de todos nosotros) en 2013.

Este año no hubo especiales novedades ni revisión de las normas dignas de mención.

Y en lo estrictamente gastronómico, este año, con un 7,41, hemos tenido la segunda nota más baja de la historia. El año ha sido bastante bueno, pero “Villa de Foz” y, especialmente, “Musashi” han lastrado la nota final. El “descubrimiento” del año fue el apoteósico retorno a “Or-dago”.

Como resumen, paso a comentar brevemente cada una de las cenas:

Enero, Oam Thong   (7,66): Cena de buen nivel y muy divertida (hasta las camareras se partieron de risa viendo nuestros “sufrimientos”). Además, aprovechando que estábamos casi solos, tuvimos un cachondeo casi al mismo nivel del picante del último plato. Eso sí, Samuel (o la reencarnación de Chuck Norris) no sólo se lo comió (a pesar de que le caían gotas de sudor por la frente) ¡¡¡sino que se llevó en un tupper lo que sobró para el día siguiente!! (los demás no pasamos de probar una cantidad infinitesimal del plato). Como comentó Angulo, “Samu tiene el estómago de adamantium”.

Febrero, Membibre: Clásico de la cena de aniversario con Manuel Membibre, una apuesta segura. La merluza y el suflé (con velitas para conmemorar nuestro 12º “cumpleaños”) lo más destacable.

Marzo, Villa de Foz  (5,68): Salimos bastante descontentos de este lugar, no por la calidad (que fue normal) sino por el precio, que nos pareció desorbitado y el feo detalle de cobrarnos una botella de vino que rechazamos por saber a corcho.

Abril, Musashi   (4,96): Esta cena fue singular por muchos motivos (y, espero que, irrepetible). Nos presentamos 15 personas, ya de por sí insólito, de las cuales 5, una tercera parte, eran invitados (todo un record). El convocante, Gumi, no pudo venir por baja médica. Y el “restaurante” resultó ser una “tasca” para olvidar (nada parecido a la idea que tengo yo de un restaurante japonés).

Mayo, México Lindo (7,19): Cena muy agradable al aire libre, en uno de los mejores mexicanos de Madrid. Y las copas posteriores, acompañadas por toneladas de picoteo, también muy bien y al aire libre.

Junio, Conlaya (8,11): Uno de los mejores del año, aunque no dejó tan buenas sensaciones como la primera vez.

Julio, Or-dago (9,10): Espectacular retorno (una deuda que teníamos pendiente después de tantos años). Además, estuvimos solos con una atención en exclusiva. La mejor cena del año, incluyendo charla y foto con el cocinero (otro Iñigo).

Septiembre, La Ancha (7,92): Cena en el reino del “Armando”. A un menú especialmente abundante, coronado por el mencionado “armando” (gigantesco escalope), se unieron unos embutidos que trajo Juan que comimos al principio. Sobró bastante comida en los platos (no en el mío, por supuesto) y los comentarios al día siguiente sobre el empacho y malestares varios fueron generalizados.

Octubre, Paolo (7,65): Cena que pasó sin pena ni gloria. Lo mejor, el descuento en el precio conseguido en la web “el tenedor”.