Experiencias gastronómicas

Tomemos un café y disfrutemos con los recuerdos

Comencemos por nuestros orígenes:

Para hablar del comienzo de esta aventura de los sentidos, que conocemos como Sociedad Gastronómica Caballo Prieto Azabache, podríamos referirnos al primer encuentro, allá por Febrero de 2000 en el restaurante Tellagorri, donde cinco amantes del buen comer, pero sobre todo, de poder disfrutarlo en agradable compañía, nos reunimos para cenar. Pero eso sería simplificar demasiado, ya que para encontrar el germen de este proyecto hay que remontarse en el tiempo, hasta Enero de 1999. En aquel momento, aunque ninguno de los dos podía sospechar lo que luego acabó sucediendo, se conocieron Iñigo Barrón y Joseba Zugaza, Dos personas tan diferentes (¿os acordáis de la película “La extraña pareja”, con Jack Lemmon y Walter Mathau?) se hicieron amigos inseparables, y como se dice vulgarmente, se juntaron el hambre y las ganas de comer (y nunca mejor dicho). Iñigo, conocedor de exquisitos lugares, y Joseba ávido de aprender de los placeres de la vida, estuvieron seis meses en los que semana sí y semana también, se daban algún tipo de “homenaje” gastronómico. Con el tiempo, se les ocurrió que esta pasión podría ser compartida con otros amigos, establecer un grupo de interés común, y convertir esta idea en algo serio. Y ahora sí, llegamos a Febrero de 2000, cuando se inicio un viaje mensual hacia el deleite del paladar.

Inicialmente se estableció el primer miércoles de cada mes como fecha para las cenas. A partir de Octubre de 2000, cuando Joseba se marchó a trabajar a Bilbao, la fecha pasó a ser más flexible, intentando adaptarse a cuando pudiera venir (que no siempre era posible).

Para terminar, hay que hablar del origen del nombre de la Sociedad. En la sociedad vasca (y no hay que olvidar el origen vasco de los fundadores) está muy ligada la gastronomía con la canción (tristemente cada vez menos), y es normal ver cuadrillas tomando vinos y cantando en los bares, y sobre todo, no hay cena que se precie que no termine con una larga sesión de canciones. Es por ello, que tras la primera cena, y una vez que nos encontrábamos en “La Cama”, Joseba se puso a cantar un breve repertorio, entre el que destacó notoriamente el “corrido” mejicano “Caballo Prieto Azabache”. Tanto fue así, que desde ese mismo momento se decidió poner el nombre de la canción a la Sociedad, y declararla himno oficial, que se canta (pese a quien pese) después de cada comida o cena.

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