Resumen 2016

Resumen de nuestra actividad de este último año.

Joseba Zugaza
Joseba Zugaza

 

En el ámbito social, cabe destacar la ya anunciada marcha de Paulino a Galicia, donde parece que su aventura robótica empieza a funcionar. Lo que está claro es que está feliz y eso es lo importante. Junto con el Chino, que sigue plantando hortalizas en Tenerife, conforman la sección de la diáspora de la Sociedad. A Paulino, al menos, pudimos verlo en la comida de Navidad.

Se nota que pasan los años y los achaques ya empiezan a hacerse notar en los más “veteranos”, pero todavía nos queda cuerda para rato.

Y en lo estrictamente gastronómico, este año, a pesar de tener una nota media de 7,55, creo que ha sido bueno, teniendo en cuenta que sólo tenemos 8 votaciones y hay una muy mala que lastra la nota media. Y como casi siempre, algunos “descubrimientos” muy interesantes. Este año tres citas han llamado poderosamente la atención.

La Sociedad paralela montada por Iñigo en El Papiol, aunque sin una regularidad definida, se ha mantenido funcionando y de momento goza de buena salud. Tuve la oportunidad de conocer a algunos de sus miembros hace unas semanas cuando fui a visitar a mi hija.

Como resumen, paso a comentar brevemente cada una de las cenas:

Enero, Surtopía (7,42): Estuvimos muy a gusto, y disfrutamos de un menú degustación variado y todo muy medido, sin llegar a estar ahítos como suele ocurrir habitualmente. Sobresalieron los postres, dejando un gran sabor de boca. Y las dos camareras.

Febrero, Membibre: Si bien la cena fue abundante y deliciosa, lo importante de la noche vendría al final. Pasadas las 12, ya siendo fecha del cumpleaños de Manolo, nos ataviamos con sendos delantales a la espera de que viniera Manolo. En ese momento, le cantamos el cumpleaños feliz (a la postre, lo único que cantamos esa noche) y le hicimos entrega de su delantal y la placa, y nos sacamos unas cuantas fotos conmemorativas del momento. Le hizo mucha ilusión, y la placa fue colocada inmediatamente en la vitrina del local.

Marzo, Or-dago: Para inaugurar este local como sede del aniversario anual, me tiré a lo grande y le pedí a Andoni que dejara a su hermano (Iñigo) que se luciera y que nos diera de comer. Y doy fe de que lo consiguió. De las mejores cenas que hemos disfrutado. No podríamos haber escogido mejor sitio para celebrar nuestro “cumpleaños”. A no muy tardar estaremos pensando en una frase para otra placa.

Abril, La Pilla (7,74): La disposición en cuadrado de la mesa era muy apropiada, lo que permitió mantener una conversación fluida entre todos los comensales. Una cena que fue de menos a más, con un magnífico colofón en forma de chuletón. Y con un precio muy ajustado.

Mayo, La Gabinoteca (3,48): Casi todos los años tenemos un “accidente”, y en 2016 nos tocó en mayo. Lo resumiré con que fue una secuencia de eventos desagradables, desde la propia reserva, que dieron como resultado una experiencia nefasta. No hay más que leer el acta. Una pena, porque Orio y yo habíamos estado cenando en este sitio hace tiempo, y salimos muy contentos. Pero creo que es un sitio para ir con tu novia, no para un grupo números. Y está claro que lo de la terraza no lo tenían controlado.

Junio, El Viejo Almacén de Buenos Aires (7,88): Estupenda cena a base de carne (¡cómo no, siendo un local argentino!) y dulce de leche. Aunque si hay algo que destacar es que nos pidieron que cantáramos unos tangos (nos pasaron las letras) acompañando a unos músicos que amenizaban el local. ¡¡fantástico colofón!!

Julio, La Tasquería (8,50): Uno de los descubrimientos del año. La sublimación de la casquería. Por no hablar de la cabeza de cochinillo, que debería figurar en las guías gastronómicas. Lugar de culto.

Septiembre, La Maruca (7,84): Cena con gran nivel que dejó muy buen sabor de boca. Y a buen precio. Eso sí, fue la cena de las ausencias y la asistencia fue mínima.

Octubre, La Bomba Bistrot (8,62): Una cena fantástica en un reservado perfecto. Se notó que querían agradarnos y lo consiguieron plenamente, desde el local, la atención el servicio y, por supuesto, la cena. Además, las aventuras de Alberto y Pepe nos animaron la cena (fue un no parar de reír). Y terminamos cantando (hay vídeo que lo atestigua), cosa que es cada vez más rara.

Noviembre, El Tormo (8,88): Posiblemente una de las cenas más especiales de nuestra historia. Recetas originales de platos tradicionales de la cocina manchega, que Milagros prepara con mucho cariño. El Tormo no es simplemente un restaurante. Es una máquina del tiempo que te transporta gastronómicamente al siglo XVI. Pero ante todo es la casa de Milagros, y como tal, se usa la aldaba para llamar.

La comida con apenas grasa, que Milagros quita después de cocinar los alimentos, para que, casi milagrosamente, resulten unos platos “ligeros” pero aun así plenos de sabor.

Fue una cena estupenda, un paseo por la historia de la mano de una gran cocinera, que pone el corazón en lo que hace y en un restaurante cerrado para nosotros, en el que nos sentimos como en casa.

Diciembre, Membibre: Una gran cena, como siempre, aunque hubo comentarios sobre que en esta ocasión la calidad había decaído un poco. Eso sí, disfrutamos como siempre, con nuestros tocados navideños, chanzas y charlas animadas y canciones al final. La nota “amarga”, mi “accidente” (es lo que tiene animar a uno de Bilbao a hacer algo) al terminar la comida, que me privó del mus por tener que ir a Urgencias.

Puntuaciones 2016