Resumen 2002

Un par de reflexiones viendo la hoja de votaciones:

  • Quinito copa los 7 primeros puestos y ha mejorado puntuaciones en casi todas las ocasiones que hemos ido.
  • Doña Paca es el 8º, está claro que el tema del reservado, el tema del maitre (Alfonso) y las cantidades ingentes tienen algo que ver, sin descuidar la calidad.
  • Parlamento está como 9º y 10º, otra vez el reservado y el trato juega a su favor.
  • en el 11º La Broche penaliza por precio pero por comida aparece como el mejor.
  • justo al lado, en el 12º, el extremo opuesto, Domingo Nieva, ya sabéis, reservado, trato familiar,…
  • Tellagorri, para el presidente el de mejor relación calidad / precio, está el 13º y el 18º: está claro que no responde a lo que queremos en una gastronómica, un poco ruidoso y encorsetado en cuanto a los platos, poca flexibilidad para adaptarse a nosotros…
  • Albatros 14º, junto con la Txitxarrería consiguió que saliéramos de Madrid.
  • Zacarías 15º, doña Arantxa nos cuidó bien y se ganó una buena posición.
  • Or-dago está el 16º y 17º, extraño; tal vez sea pequeño y ruidoso, pero los pescados no los hace nadie en Madrid tan buenos.
  • En la mitad de la tabla quedan buenos recuerdos como Goizeko (muy bueno, pero caro y pequeño), Asturianos (peculiar antro), Rianxo (éramos muy exigentes, a Iñigo le parece de lo mejorcito en pescados y el trato de Rosendo fue correctísimo), Jai-Alai (trato in crescendo que acabó con las piscinas de pacharán), La Máquina (bueno, pero con poca personalidad), Zerain (gastronómica extraña, estábamos pocos, pero no se comió mal), Burela (famoso debate de los asturiano-gallegos), el Atómico (peculiar a más no poder, ensaladillas memorables y carnes sorprendentes, y por supuesto el trato) y el Guarro (de trato más que familiar y con sabor a los primeros pasos de la gastro, hay que acordarse de Carlos y el abuelo, y el irrepetible espectáculo del «ciervo»).
  • en el ranking de los menos buenos quedan 4 que no llegaron a gustarnos, Novillo de Plata, Txitxarrería, Caripén (muy divertido, pero mediocre) y Arce que la cagó por el trato.

Parece que las votaciones no han sido objetivas a lo largo de la historia, y a la hora de comparar, se ven cosas raras. Creo que nos dejamos llevar por las «emociones» del momento, y nos contagiamos del «sentir» popular. Está claro que apreciamos más comer como en casa (a nuestras anchas, para cantar, etc.) que comer exquisiteces pero menos «libres». Claro, que comer como en La Broche, en el Quinito, y al precio del Tellagorri es imposible.

Mención especial merece Tomás y «La cama», noches y noches de exquisita atención con las mejores copas que se puedan imaginar, no puede faltar en la web…

Comentar las reuniones «oficiosas» que hacemos de vez en cuando y que son el germen de futuras «oficiales», temas pendientes como la matanza del Burgo (ya podía alguien empezar a planearlo), un viaje a la bodega de Perica, Barcelona weekend,…