Resumen 2018

Joseba Zugaza
Joseba Zugaza

En el ámbito social, este año hemos tenido nuevas separaciones: El Chino de se ha separado de la magistrada y ha puesto agua de por medio, mudándose a la isla vecina (todavía nos queda muy lejos). Pudimos verle en Navidad, no así a Paulino, que el día de la comida navideña estaba en Argentina. Alberto ha confirmado que la vida del prejubilado es el “paraíso en vida”, y siempre tiene a Carmena para cuando necesita un toque de estrés.

 

Y en lo estrictamente gastronómico, este año, con una nota media de 7,48, lo podemos considerar normalito. Y síntoma de que nos hacemos mayores, cansancio, desgana o una mezcla de todo un poco, es que en junio volvimos a fallar y no hubo manera de celebrar la cena. Además, en la comida de Navidad, ante la inasistencia del secretario, no hubo nadie que recogiera el testigo y no hubo acta de la misma (al menos sí hubo reportaje fotográfico).

Como resumen, paso a comentar brevemente cada una de las cenas:

Enero, La GASTRO (7,39): Propuesta de Gumi que, como siempre, se curró la reserva. Una cena más que correcta, con platos muy originales y precio comedido. Y la conversación fue muy animada.

Febrero, Or-dago: Este restaurante se ha consolidado como sede del Aniversario y así ha quedado establecido para años sucesivos. Y no es para menos, porque el éxito de esta cena fue incontestable, con muchos platos nuevos y asteriscos por doquier, incluyendo “tarta de cumpleaños” para el secretario. Para 2019 está prevista la entrega de placa más que merecida.

Marzo, El Gallo Negro (7,98): La elección de Iker, improvisada porque le cayó el “marrón” 24 h antes, resultó mejor de lo esperado. Un buen mexicano que, a la postre, casi resultó ser el restaurante mejor valorado del año.

Abril, Koldovinia (7,66): Gran cena con platos muy originales. Cierra el podio en cuanto a puntuaciones de 2018 la propuesta de Txomin.

Mayo, Triciclo (6,86): La cena fue abundante y de calidad, si bien será recordada por el empeño de la camarera en servirnos agua (que nadie bebía) y en el precio final que se desmadró (pese a la negociación previa, norma habitual del abogado, por un precio muy inferior) y, en general, el servicio que no fue muy adecuado en cuanto a cadencia (tuvimos que suplicar por una botella de vino reiteradas veces).

Junio, ***NO HUBO EVENTO***

Julio, Angelita (8,07): Juanle se lució y consiguió la medalla de oro de 2019. Sitio elegante con comida original y productos ecológicos de alta calidad. Incluida invitación a su cocktelería (que sólo aprovecharon 2 personas; cada vez estamos más mayores).

Septiembre, El Bund (7,38): Turi nos llevó a un asiático elegante que estuvo a buen nivel, con camareros a los que apenas se entendía y servicio a toda velocidad. Estuvimos prácticamente solos, lo cual favoreció la tranquilidad y la animada conversación.

Octubre, El Secreto (7,29): Pepe nos llevó a un restaurante más que correcto, con un precio ajustadísimo. El menú se nos acabó haciendo demasiado largo, aunque lo más reseñable fue la atención del dueño, que se debió pensar que éramos críticos de alguna guía.

Noviembre, Limbo (7,21): Iñigo tiró de la nueva moda de los asadores urbanos, y nos emplazó a una “pollería” donde comimos por muy poco dinero mucho y bien. Prueba de ello, el ansía de rebañar el queso llevó a Iñigo a romper el plato de barro (demasiado calor, supongo).

Diciembre, El Tormo: Esta comida de Navidad sufrió muchos vaivenes, y entre que Membibre parece haber perdido nuestra fidelidad y Or-dago estaba ocupado ese sábado (estuvimos a punto de convertirla en cena el viernes en Or-dago), me busqué el comodín de este local que tan grato recuerdo nos había dejado. Tuvimos que pasarla al domingo. El menú el de siempre, aunque ante la ausencia del secretario, no se recogió ningún acta que reflejara lo acontecido.

Puntuaciones 2018