Resumen 2017

Joseba
Joseba Zugaza

En el ámbito social, los proyectos personales del Chino y Paulino siguen viento en popa, pero nos privan de su compañía. A Chino ya van dos años que no lo vemos y a Paulino sólo lo vemos en Navidad. Pero como diría el presidente “lo importante es que tú estés bien”. Este año, sin embargo, viene marcado por las separaciones matrimoniales de Iker (que ya ha encontrado un nuevo amor que le tiene “feliz como una perdiz”) y de Joseba (que anda arrastrando sus penas). No puedo dejar de mencionar las alegrías que nos ha dado Alberto, primero por la confirmación de que su mujer está bien y segundo por su prejubilación a 31 de diciembre. Y para que no se me enfade, también mencionaré el accidente de moto de Iker en febrero, que le costó una rotura de brazo, de la que está felizmente plenamente recuperado.

Y en lo estrictamente gastronómico, este año, con una nota media de 7,71, ha sido bueno y, sobre todo, muy estable, con las notas muy parecidas en todas las convocatorias, destacando, eso sí, la propuesta de Angulo, Crudito. Aunque si hay algo que ha llamado la atención fue el hecho de que después de casi 18 años, hubo un mes sin celebración: en Octubre no hubo manera de conseguir un quorum mínimamente decente. Esperemos que se trate de una anécdota y no un síntoma de “agotamiento”.

Como resumen, paso a comentar brevemente cada una de las cenas:

Enero, Sal Negra (7,94): Propuesta del abogado que, como siempre, consiguió un menú de calidad cerrado a un precio comedido. Estuvimos muy a gusto, mesa redonda, buen servicio, local agradable,… José es siempre garantía de calidad.

Febrero, Or-dago: Al igual que el año pasado (y visto el resultado, creo que no voy a cambiar de estrategia), le pedí a Andoni que nos deleitara con lo mejor de su repertorio. Y yo creo que estuvo a la altura demostrada el año pasado (que tantos halagos arrancó) si no mejor. Pero es cierto que la calidad de la comida quedó un poco eclipsada por los intensos temas de conversación, prestándose menos atención a lo que había en los platos. Lástima que Turi se tuvo que ir al recibir un mensaje de su mujer de que tenían que llevar a su hija a urgencias por una otitis.

Marzo, Fismuler (7,30): La elección de Orio fue un sitio moderno, donde comimos bien y nos reímos más (las conversaciones dieron mucho juego). Y por qué no decirlo, el acta de Orio es merecedora de un premio ¡cómo se notan esas clases!

Abril, The Market (7,81): Juan nos organizó una gran cena, en un restaurante pequeño que cerró para nosotros. Nos atendió muy bien el dueño, con detalladas explicaciones de cada plato.

Mayo, Casa Julián (7,56): La elección de Pepe nos deparó un lugar agradable en el que pudimos charlar animadamente en una única conversación. Y una buena relación calidad/precio, donde destacaron especialmente los postres.

Junio, Mesón del Tío Aquilino (7,62): Turi nos devolvió al Tío Aquilino, aunque esta vez no estuvo a la altura de nuestros recuerdos. La cena empezó con unos platos muy buenos, pero fue decayendo dejando un “mal sabor de boca” final. Eso sí, comida abundante y precio ajustado.

Julio, La Txitxarreria (7,53): Nos visitaba Iñigo y tenía ganas de repetir en este local. Él y yo tuvimos un mano a mano con varias botellas de sidra esperando la hora de la cena, que estuvo a buen nivel, y muy bien regada con excelentes vinos.

Septiembre, GasSTro JAMES (7,78): Alberto tuvo la habilidad de hacer la reserva a través de El Tenedor, lo que hizo que el precio fuera muy ajustado, en un local muy elegante. Al precio que pagamos resultó una experiencia interesante y recomendable, dada la calidad de la elaboración, no así la cantidad de las raciones.

Octubre, ***NO HUBO EVENTO***

Noviembre, Crudito (8,13): Angulo nos deparó la sorpresa del año (la verdad es que sus elecciones suelen ser originales y atractivas). Tuvimos que esperar dos meses para disfrutarla (por la suspensión de octubre) pero mereció la pena. El chef de Crudito es Emil Samper, conocido participante de la segunda edición de Masterchef, que se llevó el aplauso final por parte de todos. Un sitio sorprendente una cocina original y muy bien elaborada, un cuidado del local y sobre todo del cliente.

Diciembre, La Bomba Bistrot: Esta comida de Navidad fue especial por hacerse en viernes. Tampoco pudimos celebrarla en el lugar habitual (anduve tarde en la reserva Membibre). Y tampoco estuvimos ataviados con los tradicionales gorros navideños. En cualquier caso, Iñigo nos gestionó un excelente menú a un precio contenido. Aunque, como siempre, lo divertido vino después.

Puntuaciones 2017