Enero – 2020 Restaurante MERCI

  • Lugar: MERCI, c/ Conde de Xiquena, 3 – 28004 Madrid
  • Fecha: 29/01/2020
  • Hora: 21:30
  • Asistentes: Joseba, Juanle, Txomin, Iker, Tato (invitado Iker), Orio, Pepe y José.
  • Ausentes: Angulo, Gumi, Chino, Iñigo, Juan, Alberto y Turi.
  • Redactor del acta: José

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Entrantes:

  • Cervezas
  • Alcachofas en flor.
  • Sardinas ahumadas marinadas sobre rodaja de tomate.
  • Verduras con chipirones.
  • Ensaladilla de Merluza.

 Segundos platos:

  • Rodaballo con patatas panadera (3).
  • Lomo ternera con patata trufada (3).
  • Rabo Toro (2).

 Postres:

  • Tarta limón y tarta de manzana tipo tatín
  • Cafés e infusiones y licores varios

 Vinos:

  • Blanco: Perro Verde (Rueda), 3 botellas
  • Tinto: Tarsus (Ribera), 2 botellas

Cafés, infusiones y licores

 Precio: 392 €. Pusimos 50€ por cabeza

Previo:  

Juanle apareció en La Croché, bar situado enfrente del restaurante convocado. Orio que había hecho parada en el clásico Café Gijón se dirigió para allá. Completó el trio, Joseba, que quiso sorprendernos con su presencia. Un servidor, se quitó la bata y bajó a reunirse con el trio calavera que compartían unas cañas en la barra. Al poco, llamó Txomin para pedir ubicación y salimos del local para reunirnos con él y enseguida, al entrar en Restaurante, con los otros tres comensales con los que compartimos una agradable velada, Pepe, Iker y su invitado, Tato, compañero de oficio y gran amigo de la familia Barrón.

 Comida:

Nos situaron en mesa cuadrada, dos pax en cada lado, ubicada en zona habilitada para reservado con acceso abierto, pero apartado del resto de mesas que conforman el restaurante. El local es agradable en espacio, distribución de mesas y decoración. Nada ruidoso. Entiendo que compartimos un buen entorno y ambiente.

El trato también fue muy correcto y el servicio tanto de platos como de bebida fue puntual.

Comenzamos tomando una cerveza mientras salían los primeros entrantes.

Arrancamos con unas alcachofas a la plancha. Tiernas y sabrosas. Al estilo Grupo Cañadío. También tomamos unas parecidas en la gastro que celebramos en Sal Gorda, a las que sucedieron unas sardinas ahumadas marinadas con tomate que, entiendo, venían compradas del mercado sin más (en Mercado San Antón, las compro idénticas). Buenas piezas y buen sabor.

A continuación, nos sirvieron unas verduras, también presentadas a la plancha en laminitas finas, acompañadas de unos pequeños chipirones en rodajas. Disfrutamos de este plato muy agradable en sabor y textura. En este momento ya habíamos descorchado la primera botella de las tres que tomamos de Perro Verde.

Y terminamos los entrantes con uno de los platos emblemáticos de este lugar, la ensaladilla de merluza, suave, fresca, ligera y muy sabrosa con el punto de sal gorda que la define.

Concluidos los entrantes, nos dieron la opción de pedir distintos platos principales de la carta, optando por probar uno de pescado y dos de carne. El pescado elegido fue un rodaballo servido a la plancha con patatas panadera de acompañamiento que fue ensalzado por todos los que lo pidieron y probaron.

La opción de carne nos llevó a probar el lomo de ternera con muy buena pinta, aunque no escuché ninguna alabanza especial y el rabo de toro, opción personal, que se deshacía en la boca. Estaba espléndido. Con la carne, cayeron un par de botellas de Tarsus.

Concluimos la cena con un par de tartas de la casa, muy correctas y los consabidos café, infusiones y licores.

Abandonamos el local sobre la 1,00 h. Tras despedidas, me perdí buscando mi casa.

En definitiva, buena cena, buena atención, a buen precio, pero, como siempre, lo mejor…la compañía. Mención especial a la asistencia de Tato.

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