Noviembre 2018 – Restaurante Limbo

  • Lugar:   Limbo, Calle San Mateo, 3.LIMBO
  • Fecha:  14/11/2018
  • Hora:   21:30 (aunque convoqué a las 21 para evitar retrasos, y, qué cojones!!, tenía ganas de veros!)
  • Asistentes:  Alberto, Gumi, Iker, Joseba, Turi, Txomin, Juanle, Iñigo, Jose.
  • Ausentes:  El resto.
  • Redactor del acta:  Iñigo.

Menú:

Entrantes

  • 3 de Queso provolone a la chapa con pimientos asados a la leña
  • 3 de croquetas o cocretas caseras de pollo y jamón

Principales

  • 5 de pollo asado al carbón con patatas de churrería
  • 2 de costillas de cerdo ahumadas con salsa bbq Jack Daniels

Guarnición

  • 2 de tomates cherry a la brasa con perejil y aceite de ajos asados

Postres

  • 2 de Lemon Pie con galleta de mantequilla y merengue quemado
  • 2 de Cremosos de chocolate blanco con fresas estofadas y espunma de violeta
  • 2 de Mug cake de chocolate con helado de galletas

Vinos

  • 2 de blanco verdejo Lurtón
  • 1 de tinto Viña Bosquera barrica eco
  • 1 de rosado Pinacho de Cigales
  • Más un par de cañas

Precio: 262,10€. (30,00€ por cabeza, quedando casi 8 euros de propina).

Previo:

Conociendo al personal os emplacé media hora antes de la reserva. En principio parecían muy estrictos con el tiempo y la web te conminaba a no retrasarte más de 15 minutos so pena de perder la mesa. Llegué el primero y me metí en el bar de enfrente, de nombre prescindible y con un inconfundible aroma a puticlub decadente. Tercio de Mahou en mano me dispuse a esperar a los tempranillos, Gumi, Turi, Alberto,… iban cayendo al mismo ritmo que la cerveza. El abogado, aprovechando la proximidad de su refugio, llegó pronto y se fue directo al Limbo. Con toda la tropa (menos Iker, claro) nos presentamos puntuales a la cita.

Cena:

Con el cachondeo organizativo que impera en esta nuestra sociedad, me tocó a mí, el expatriado desde hace 15 años, elegir el escenario de nuestra cena de Noviembre. Empecé pensando en un Atómico, clásico entre los clásicos, o algo más exótico, pero había leído recientemente sobre la moda de los asadores urbanos de pollos asados en mi brújula gastronómica de internet, el comidista

(https://elcomidista.elpais.com/elcomidista/2018/03/07/articulo/1520411027_943689.html ).

Pese a que no aparecía Limbo en esta lista (error que seguro que subsanará Mikel más pronto que tarde) me interesó el tema y buceando por el metaverso encontré una muy buena crítica del mismo, comparándolo con Apluma en Barcelona. Me gustó el concepto del horno que se fabricó especialmente para asar los pollos, una especie de camión cisterna o de locomotora antigua de carbón donde los pollos dan vueltas sobre una cama de brasas. El imprescindible es el pollo asado, previamente marinado con chipotle y otras especias durante un día, y asado lentamente sobre las brasas.

Mesas largas con bancos corridos a prueba de elefantes pese a los temores del leguleyo, 4 por banda aceptablemente cómodos e iker presidiendo en la banda corta. Local de techos altos, moderno, amplios ventanales y pelín ruidoso para mi anciano gusto. Con distintos espacios, pica-pica a la entrada con food truck incluido, tapas y cervezas, asador al fondo y espacio más recogido en el piso de arriba.

La carta es de las que me gustan a mi, breve, escueta, 4 entrantes, 4 principales, 4 guarniciones y 4 postres, sin chorradas. Elegí yo según mi criterio porque el camarero no era precisamente el más listo de su clase. Un par de entrantes, muy correctas las croquetas e interesante el provolone con pimientos asados, servido en cazuelas de barro más bien frágiles para manos vascas ya que el que suscribe se cargó una. Retirados los restos de la vajilla de los entrantes apareció el despliegue de carnes y guarnición para abarrotar la mesa. Raciones muy generosas, con un buen pollo asado cortado por la mitad por 14 euros comen dos orcos como nosotros. El pollo muy jugoso en la pechuga normalmente seca, tostado de piel con sabor a brasa y un regusto final del chipotle a ahumado y ligerísimamente picante. Las costillas ahumadas me parecieron más normales, la salsa bbq muy buena. Excelentes los tomates asados a la brasa con aceite de ajos asados, me hubiera comida 2 bandejas. Cada vez soy menos de postres, pero como quiera que Joseba necesita endulzar los finales nos encestamos 6 postres al alimón, destacando para mi gusto el cremoso de chocolate blanco. El grueso del grupo, es decir txomin, suspiró por el mug de chocolate.

Los vinos correctos sin más, es lo que tienen las cartas cortas, el blanco lo conocía y me gusta, un verdejo sencillo. El tinto madrileño fue mejorando con el trasiego. Probablemente es comida de cervezas y tenían más opciones de las mismas que de vino, lo dejaremos para próximas visitas.

Conversaciones distendidas, cachondeo con el baño con lavadora incluida, chorretones de grasa por las comisuras de bocas felices, poco vino para lo que acostumbramos, se notan los años. Servicio rápido y relativamente atento, en dos horas nos ventilamos el cenorrío.

Rematamos noche dada la pronta hora, con un gintonic de Rangpur en el San Mateo, a 20 metros de Limbo, garito que ha evolucionado como nosotros, de antro cuasi after en los 90 de largas noches a bar de diseño en la actualidad.

https://www.gastroeconomy.com/2018/06/limbo-el-asador-casual-de-grupo-la-musa-en-malasana/

https://conelmorrofino.com/limbo-asador-restaurante-madrid/

https://madriddiferente.com/restaurantes/malasana/limbo-el-asador-de-pollos-de-malasana/

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