Mayo 2018 – Restaurante TriCiclo

  • Lugar: Restaurante TriCiclo, c/ Santa Maria, 28 (Barrio de Las letras)triciclo
  • Fecha: 23/05/2018, Hora: 20:45
  • Asistentes:  Joseba, Iñigo, Iker, Pepe, Alberto, Txomin, Juan y José
  • Redactor del acta: José.

Aperitivo:          

  • Cervezas previas
  • Cuchara de salmorejo con picadito de verduras.

Menú: 

  • Ceviche de corvina salvaje, base de salsa ponzu, granizado de rocoto cilantro y lima (2 cuencos).
  • Sardinas marinadas con salmón ahumado en casa, leche de almendras, cerezas y queso (2 cuencos).
  • Tosta de tartar de atún balfegó (una por cabeza).
  • Focaccia, escalivada de verduras, pesto y cecina de presa de cerdo ibérico casera (2 ½ platos).
  • Rollitos vietnamitas nem de cerdo y gamba (uno por cabeza).
  • Boletus frescos sobre patata panadera, yema de huevo y jugo de carne (del rabo de toro que se sirvió luego) (2 ½ platos).
  • Guisante lágrima con viera cruda y cecina de león (2 ½ platos).
  • Alcachofa fresca a la plancha con espardeñas y emulsión de ibérico y oloroso (2 ½ platos).
  • Blackcod (bacalao Alaska) pintado con miso dulce, verduras y jugo de rabo de toro con especias del sudeste asiático (2 ½ platos).
  • Txuleta de rubia gallega 10/12 años de edad 50 días de maduración (Iñigo lo ponía en discusión) de Discarlux (1 chuleta).
  • Rabo de toro guisado con vadouvan acompañado de parmentier de patatas y croissants de oriol Balaguer (croissant per cápita).
  • Callos a la madrileña (1 plato).

Postres:

  • arroz con leche (2)
  • tarta de queso (2)
  • brioche (2)

Los vinos fueron:

  • 3 botellas de Albamar 2017, (Bodega Albamar), Rías Bajas, 100% albariño.
  • 1 botella Finca (Bodega Gregorio Martínez) 2014, Rioja, 100% mazuelo.
  • 2 botellas de Massuria (Bodega Mas Asturias) crianza 2013, Bierzo, 100% Mencía.

Todo acompañado de distintos panes

Alguno llegó al café (creo que Joseba y Juan)

Precio: 90 € por cabeza. Entendimos que la propina estaba incluida

Comida:

La anécdota previa a la cena fue que, al llegar al restaurante y coincidir con la mayoría de los asistentes, empecé una ronda de besos y abrazos, hasta que llegué a un tipo, que estaba acodado en barra pimplándose una birra, que al hacer ademán de besarle lo rechazó muy “asustado” (entre el cachondeo general).

Local con disposición alargada y distintos espacios. Nos situaron en mesa rectangular en uno de ellos.

Arrancaron pelín despistados. Tardaron en coger ritmo en platos y vino, lo que motivó que le comentara a Luis (persona con la que concerté la cena) que veníamos a comer y beber y solíamos hacerlo de forma generosa. Parece que eso fue mal interpretado (entiendo que mala excusa por su parte en conversación que mantuve con él a la salida del local) y cambió lo que había quedado conmigo: menú degustación con vino hasta 60 € con pongo lo que quiero y luego lo cobro sin miramiento.

Lo cierto es que la cena fue original, abundante y de calidad. Cocina fusión y casera, bien elaborada en su conjunto, aunque no hubiera un plato en concreto que nos hiciera llorar y sí hubo un plato comúnmente criticado (las alcachofas).

La nota de humor la dio la aguadora. Comenzó repartiendo cartas con los platos que ofrece el restaurante y continuó sirviendo agua de forma desenfrenada. Llenaba vasos aunque estuvieran ya casi llenos y no parecía enterarse muy bien ni de lo que le comentábamos ni a qué habíamos venido. Algo tarde cogió el timón uno de los socios y la cadencia de platos y vino mejoró notablemente.

Comenzamos dando cuenta de una cervecita fresquita en copa que la acompañaron poniéndonos de aperitivo una cucharadita de salmorejo “sin más”, arriba indicados.

A continuación, nos sirvieron tres platos de pescado crudo: corvina, sardinas y tartar de atún. Hasta aquí apuntábamos hambre y sed. Lentitud en servicio y reiterada petición de que sacaran otra botella de blanco (del albariño arriba referido), mientras la camarera se empeñaba en rellenar vasos de agua. Hasta el extremo de disputarle a Iñigo la tenencia del vaso ante la negativa de este a que se lo rellenara más 😊

A partir de ahí, tomó los mandos un socio y el servicio, como decía antes, mejoró. Me remito a la descripción de platos arriba expuesta y entiendo que la cena fue muy correcta, si bien cara. Platos originales y de agradable sabor. Arrancó con un punto picante del gusto de muchos pero fuertecillo para un servidor; me hizo acordarme de Angulo. Los vinos acompañaron bien y los postres también fueron ricos. Joseba reclamaba su disfrute individual e incluso Iñigo amagó a reclamar asterisco para la tarta de queso que no recuerdo siquiera si lo votamos. Al final, 15 platos, incluido postres, con los añadidos callos sobre la marcha que hubo quién los comparó a los de Membibre. Nuevo recuerdo a Angulo (creo que es un sitio que disfrutaría).

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